Texto


En un solar en esquina frente al Océano Atlántico, las posición de las futuras construcciones vecinas determina un ángulo dentro del cual la visión del mar es ininterrumpida.
Esta condición determina la estrategia básica del proyecto y la casa se transforma ella misma en el encuadre del paisaje del horizonte del mar por medio de una configuración en dos alas cuyo ángulo de apertura coincide con el ángulo visual libre de obstáculos.
A partir de un acceso situado en su vértice, los ambientes se desarrollan linealmente hacia cada lado y las principales aberturas se orientan hacia el ángulo contenido por la casa. En el espacio entre ambas alas se ubica una gran terraza de estar exterior protegida del viento. Desde la misma sólo se aprecia el paisaje y fragmentos de la propia casa. Desde la costa, el carácter de la casa se relaciona con la inmensidad del mar. Hacia el poblado, sin embargo, tiene una escala doméstica y cierta iconografía propia de los galpones de playa. La estrategia constructiva está condicionada por la necesidad de optimización de recursos. La elección de madera proveniente de las extensas forestaciones uruguayas de pino y eucaliptus como material básico de construcción responde a la voluntad de reducir costos y tiempos a través de la prefabricación modulada, así como de utilizar materiales de origen sustentable. Exteriormente se recubre con una chapa de fibras vegetales aislante y resistente a la corrosión. 


 

Lógica consecuente
(sobre la casa en Manatiales, Uruguay, de Diego Arraigada)

El proyecto de la casa en manantiales esconde detrás y de manera intrínseca una consecuencia total a las condiciones y los medios, transformando en acciones lógicas a cada una de las decisiones de proyecto. El terreno en esquina enfrenta vistas francas al mar. El ángulo de visión libre de construcciones vecinas posiciona ambas alas de la casa. Esta disposición no ortogonal configura un patio triangular, un vacío exterior, protegido de los vientos dominantes, abierto a las mejores orientaciones, libre a las vistas, proporcionado al uso. Ambas naves de cubierta inclinada con una única pendiente, generan su punto máximo de tensión en el cruce ambos volúmenes.
La disposición del programa es sencilla, sobre una nave de altura completa se disponen las áreas de estar, comedor, parrilla y quincho, orientadas al norte y beneficiadas de ventilación cruzada. El otro ala es una secuencia de dormitorios y baños, con un entrepiso de uso sobre el espacio de la pendiente de la cubierta.
La construcción se beneficia con la economía de recursos, potenciada en la apropiación de la aplicación de un sistema. Las aberturas en todos los casos son medidas y ajustadas al sistema constructivo de bastidores de madera adoptado. Ésta elección de estructura de madera y las condiciones del terreno, elevan la casa del piso sobre pilotis posicionándola sobre el paisaje.
Cierta percepción diagonal se presenta como factor común en todas las secuencias de recorrido. La pendiente de las cubiertas, la especialidad interior, el resultado de la morfología de las áreas exteriores, los cruces, inclusive las sombras, son datos de ángulos e inclinaciones que se verificarán en el espacio.
Finalmente el volúmen se ajusta al entorno, se adapta, se inclina, se acomoda, y se posiciona para enfrenta al clima, las orientaciones y los vientos. El horizonte del mar domina todas las decisiones, firme y lineal baña a la casa de paisaje.

Martin Torrado

 

 

Distinciones


Premio SCA-CPAU
Mejor Obra Argentina en el Exterior, 2014

Obra Seleccionada
I Bienal Internacional de Arquitectura Argentina (BIAAR), 2014

Obra Preseleccionada
Panorama de Obras Argentinas BIAU XI - Bienal Ibeoamericana Arquitectura y Urbanismo, 2015

Equipo

Diego Arraigada, Juliana Esposito (arquitecta local), Delfina Castagnino, Maria Emilia Bertero, Felix Huertas, Victoria Fucksmann

Consultores

Jorge Barroso (Ingenieria de Proyecto)

Empresa Constructora

WOhO

Superficie Construida

150 m2

Fotografías

Gustavo Frittegotto

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