TEXTO
Como una adición a la Casa con Vistas en las afueras de Rosario, se solicitó una pileta y un nuevo quincho como complementos a la vida doméstica de fin de semana. Ambas nuevas construcciones se proyectaron como parte de un conjunto de tres partes, donde cada una de las tres se ubican lo mas alejado posible entre sí. La construcción se desarrolló en dos etapas, construyéndose primero la pileta y luego el quincho. De este modo se pudo restringir durante ambos procesos de obra la zona de trabajos e interferir lo menos posible con el uso de la casa y el resto del terreno.
Ante una casa existente de gran carácter, las dos ampliaciones optan por continuar con la materialidad de todo el conjunto (hormigón a la vista) pero con posturas formales que contrastan por ser simples y mínimas.
La pileta se percibe como un objeto aislado que se posa -pesado- en el suelo.
Su forma toma la misma geometría elíptica básica de la casa y suprime cualquier jerarquía frontal o posterior. Al elevar su altura y acceder por una escalera con puerta la construcción evita tener que realizar el cerco de seguridad que el reglamento del barrio exige para piletas abiertas -o sus lotes.
Vista desde cerca y desde dentro, el bañista nota que el agua inunda por completo su forma hasta el borde, desmaterializando la masa y transformándola en puro reflejo, dándole una cualidad mas abstracta y sin límites.
Regularmente el agua desborda el volumen y chorrea por el tabique de hormigón, desde donde es recolectada en su base y filtrada en un sistema subterráneo.
En una relación de contexto ampliada, la pileta se asocia también con los clásicos tanques australianos del campo argentino.
El quincho se ubica en el otro vértice del terreno, opuesto a la pileta y creando una relación visual entre ambos.
Desde el acceso, el volumen principal del quincho se percibe pequeño. Es un paralelepípedo que presenta su lado mas corto hacia el frente. Sobre este volumen se apoyan otros dos que dan respuesta la clásica demanda de galería y chimenea para la parrilla de los quinchos argentinos.
En contraposición a la casa, el espacio interior es un poco más rústico y cálido, revestido íntegramente en madera, la cual también resuelve el mobiliario fijo.
Hacia el este y en coincidencia con el largo total de la galería se abre una gran ventanal que permite ser abierto por completo en los días de verano y relacionar el espacio interior con el espacio semicubierto, el verde abierto, y la nueva pileta más allá.
FOTOGRAFÍAS
Javier Agustín Rojas