Instalación en el Bosque. Espacio rural de Santa Fe, Argentina. 2017
Instalación en el Bosque. Espacio rural de Santa Fe, Argentina. 2017
Instalación en el Bosque. Espacio rural de Santa Fe, Argentina. 2017
Instalación en el Bosque. Espacio rural de Santa Fe, Argentina. 2017
Instalación en el Bosque. Espacio rural de Santa Fe, Argentina. 2017
TEXTO
Toda expedición lleva consigo la posibilidad de perderse. La exuberancia de la selva, la inaccesibilidad del terreno montañoso y la vastedad infinita de la pampa alimentaron la locura del explorador europeo. En la pampa, el viajero nunca tiene la certeza de avanzar en el curso de su travesía, sino que parece repetir, una y otra vez y en línea recta, el mismo camino.
Estas extensiones, las de una Pampa eternamente inmutable que da paso a una Patagonia tan desolada como árida, llevaron a los europeos a creer que en algún lugar debía existir una gran ciudad, tan inmensa como el territorio que la rodeaba, del mismo modo que el paraíso debía aguardar más allá de una vida de sufrimiento. Después de todo, considerando las innumerables dificultades que los conquistadores debieron atravesar en el camino, no parece tan extraño que creyeran que los habitantes de Trapalanda eran inmortales.
Se dice que Trapalanda estaba construida enteramente de oro. Hacia 1700, las crónicas que relataban su existencia comenzaron a cobrar fuerza. Así, en 1707, el viajero Silvestre Antonio de Roxas afirmó haber visitado la ciudad. Según su relato, Trapalanda se encontraba situada en una llanura y poseía magníficos edificios que, según cuenta, habían sido construidos «a la manera de España». Por aquellos mismos años, otro viajero, el sacerdote José Guevara, aunque dudaba de las historias que rodeaban la existencia de esta ciudad mítica, señaló haber escuchado relatos sobre una ciudad «tan hermosa como Sevilla, abundante en plata, oro, piedras preciosas y otras riquezas estimables. Sus habitantes, tanto por su aspecto como por sus costumbres, se asemejan a los europeos de quienes descienden».
Texto de Jesu Antuña, Proyecto Luciérnagas.
EQUIPO
Instalación visual: Arraigada, Diego; Antuña, Jesu. Instalación Audiovisual: Barberis, Lilen. Instalación Sonora: Luciérnaga Furiosa y E'Bo.